18 junio, 2010

Cuentuitos: microrrelatos extraídos de mi Timeline

Extraigo estos microrrelatos que escribí ayer al aire. Todos de menos de 140 caracteres. (E incluyo uno de @pavelandrade.) Mi primer colección de cuentuitos de jueves...

 
  1.  Después de tanto tiempo, seguimos esperando la avenida del señor. #cuentuitos
  2. Ella se hincó, como para adorar a un dios, y abrió la boca, pero no para rezar. #cuentuitos
  3.  Tomó cerveza y quiso ser besado. #cuentuitos
  4. La realidad le parecía muy cuadrada, entonces se hizo a la mar y cayó al precipicio en el fin del mundo. #cuentuitos
  5. La horizontal yacía sin vida, la vertical la miró con miedo. Otro crimen de la diagonal matona. #cuentuitos
  6. No importa lo que pase, se siente bien saber que cuentuito contigo para todo. #cuentuitos.
  7. Su beso duró toda la vida, pero no se querían. Eran siameses unidos por la comisura de sus bocas. #cuentuitos
  8. Solía tener sueños húmedos, tenía goteras en la casa. #cuentuitos
  9. No éramos más que un par de insomnes, pero cuando pasamos la noche juntos reconciliamos el sueño. #cuentuitos
  10. Después de tanto amar, aquella noche se sintió desarmada, desalmada. Se tuvo que amar de valor. #cuentuitos
  11. En lugar de fumar un cigarro después de hacer el amor, hacía figuras de papel. Origasmo, le llamaba. #cuentuitos
  12. Hay modelos para armar. Y también modelos para amar. #cuentuitos
  13. Al principio fue el verbo. Lo supo Yoda y comenzó a hablar en hipérbaton. #cuentuitos
  14. Sí, soy paranoico. Pero eso no significa que no me estén siguiendo --le dije a uno de mis seguidores. #cuentuitos
  15. Pensaba en el cuerpo del vino y le daban ganas de hacerle el amor. #cuentuitos
  16. ¡El horror, el horror! Había llegado a la última línea del libro. #cuentuitos
  17. Se armó de valor. Y disparó una ráfaga de valentía contra todos sus miedos. #cuentuitos
  18. Dobló la esquina y luego otra, y otra y otra. Quería guardar en su bolso todas las calles que les pertenecían. #cuentuitos
  19. Dobló la esquina, siguió, dobló otra esquina. Hacía papiroflexia. #cuentuitos

  20. La
    besó sorpresivamente, no tuvo tiempo de decir esta boca es mía. #cuentuitos
  21. Si lo que quería era llegar temprano, lo que habría tenido que hacer era comenzar a correr desde el día anterior. #cuentuitos

01 julio, 2009

El mal de Montano o una pasión no correspondida

Recuerdo ahora un relato de Enrique Vila-Matas: “Los amores que duran toda una vida”. Pienso que también podría llamarse “Una pasión no correspondida”. En él se cuentan dos historias de amor entrelazadas, pero se trata de un amor irrealizado, secreto, imposible. Omitiendo la anécdota, lo que postula ese relato es que el amor ideal, el único que no se agota es el que no se manifiesta. En un punto se lee:

Yo creo que Fernando se enamoró deliberadamente de ese tipo de amor que nos hace pasarlo muy mal porque lo guardamos en secreto y nunca somos (y estamos seguros de que nunca lo seremos) correspondidos, lo cual en el fondo es todo un alivio, porque es terrible que te quieran.

Y más adelante:

Su incorregible tendencia a la desmesura se reflejaba también en la cuestión del amor, pues qué otra cosa es amar desmesuradamente sino amar con una extraña profundidad, silenciosamente, sin ser correspondido.



En conclusión, los amores que duran toda una vida son aquellos que permanecen en secreto, las pasiones no correspondidas. Como esas relaciones que se dan entre una persona y un libro: el amor a la literatura que, como ha dicho Vargas Llosa, le salvó la vida literalmente, literariamente. (En un sentido se podría decir que Emma Bovary se mató para que él pudiera vivir.) Se trata de suicidios ejemplares, como el de Fernando en el cuento de Vila-Matas, quien hasta el momento de darse un tiro amó en silencio y desesperadamente. A menudo esas historias acaban mal: Alonso Quijano se deja morir de melancolía,1 Anna Karenina leyendo una novela inglesa antes de tirarse a las vías del tren, Emma Bovary (“Se tomó pues la resolución de impedirle a Emma a leer”, se dice en la novela) y, más recientemente en El lector de Bernhard Schlink, Hanna Schmitz colgándose en su celda el día de su liberación, después de haber aprendido a leer.

Todos, buscando entre las páginas formas de hallarle sentido a la experiencia. Todos enfermos de literatura. Todos con el mal de Montano, rodeados de citas de libros y autores. Es fácil imaginar a un Vargas-Llosa joven devorando una y otra vez las páginas de Madame Bovary en una orgía perpetua, a dos alemanes (Adolf y Thomas) embelesados con El mundo como voluntad y representación, a un Borges todavía niño con una versión inglesa del Quijote, a mí mismo deslumbrado por esas páginas de verdadera poesía con que Rulfo escribió una de las mejores novelas que haya leído, y, en otro plano, la navidad parisina de 1980 en que, a los diecinueve años, Jean Claude Pelletier leyó por primera vez a Benno von Archimboldi. Se trata en realidad de una misma imagen, definitiva en la vida de cada uno, cuando nos damos cuenta de que algo ha cambiado, quizá se rompió algo dentro de nosotros. Roberto Bolaño dejó cristalizada esa imagen en 2666.

1Con la salvedad de que al final quien muere es el viejo Alonso Quijano, acaso el Quijote, al menos como idea, es sempiterno.

19 abril, 2008

Museo de la novela de la fugaz

Hay quienes saben de mi afición por escribir en Moleskine, pero casi nadie sabe que tengo una afición mayor por leer las ajenas. Incluso he leído las de algunos amigos. "Eso no se hace", me han dicho, "uno se entera de cosas que no quiere enterarse", pero mi curiosidad no ceja. Hace unos días por quién sabe qué conjunciones del azar en el Centro Cultural de España me encontré con una. Me salto los detalles. No tiene ningún dato sobre el propietario entonces no puedo regresarla, ahora es mía; no puedo escribir en ella porque a lo mucho debe tener diez páginas en blanco, en la primera se lee con tinta roja y en letra grande con estilo gótico: Museo de la novela de la fugaz. El título me cautivó, he leído algunos fragmentos (geniales algunos, flojos otros) y después de pensarlo un rato me decidí por transcribir de vez en cuando algunas partes y convertir al Museo en una novela por entregas. No sé si la estoy disfrutando tanto porque realmente es buena o sólo me dejo llevar por las extrañas condiciones que la pusieron en mis manos, en todo caso tiene, entre otras cosas, un estilo impecable y un manejo espacio-temporal que envidio; acaso es demasiado moderna --no sé si eso sea una ventaja o una desventaja. Ustedes, lectores accidentales y ocasionales, juzguen.

Así comienza:


I

Es de noche, hace frío y llueve con levedad, lo suficiente para percibir el olor a asfalto mojado. Estamos sentados en la acera, recargados en un muro. Mi mano izquierda toma tu mano derecha, en mi otra mano una taza de té, en tu otra mano un cigarrillo; en mi otra vida esto no significaría nada, en tu otra vida esto significaría algo. Si alguien nos mirara ahora pensaría que somos felices, falsamente felices. Felicidad en zozobra. De vez en cuando interrumpimos al silencio para decir algunas palabras, por ejemplo, "te amo". Te amo, ¿qué significa eso para ti? Me lo dices como quien dice "hola" o "perro" o "gracias", y lo dices tanto que su sentido empieza a diluirse. ¡Qué estupidez quejarse de que a uno lo amen y se lo digan! Será tal vez que no te creo, que no te quiero creer porque temo tener que corresponder a tu amor, como si te debiera algo.

No sé si nos amamos, pero si es así es por casualidad. Todo el mérito fue del azar que me puso, justamente a mí, en el sitio justo, o me puso, injustamente, en el sitio más injusto. Creo que lo más conveniente será remontarme al comienzo, pero no el comienzo de esta historia sino el anterior, el comienzo que hizo posible que hubiera una historia. Termino de escribir esa frase, que en realidad no es mía, y me pregunto si esta historia existe verdaderamente, si no es sólo que la he buscado como quien busca una experiencia para poder luego escribir sobre ella, si mi pasión por la trama me ha llevado a tales vilezas, a hacer que alguien se enamorara de mí y hacerle creer que su amor es recíproco. No, no creo ser capaz de tanto y no debería preocuparme por estos asuntos, puedo actuar como si amara y esperar que el amor llegue luego, que la ficción en que vivo se realice.

Decía que sería bueno ir a los orígenes de esta historia, me retracto, sería un fastidio, incluso para mí. Obviemos las causas, contaré mi historia retrospectivamente. Hay que empezar por el presente, aunque no exista y quede atrás con cada letra que escribo. Para eso debo enmendar el primer párrafo: no es de noche, no hace frío, no llueve. No estamos sentados en la acera y nuestras manos no se tocan, no tomo té ni estás fumando. Esto no significaría nada en otra vida porque no hay otra vida. Nadie nos podría mirar ahora y no interrumpimos al silencio para hablar, no nos decimos "te amo" y no me importa qué significa eso para ti, ni si en serio lo sientes, pero si me lo dijeras no me quejaría por ello, tal vez te creería o tal vez no. Lo que es seguro es que jamás creería que te debo nada y no pretendería amarte por compasión, simplemente no te amo y punto.

En fin, es cerca de mediodía y hace calor. Estoy solo, escuchando Pocket symphony de Air mientras escribo en la libreta que compré ayer con el intento de convertir la historia de los últimos tres meses --acaso los más intensos de mi vida--, es decir, nuestra historia en una nueva novela después de poco más de tres años de no publicar nada y casi uno de haber dejado de hacer literatura. Pasaré a un estilo más tradicional, dejaré de escribir como si fueras mi interlocutora, como si alguna vez fueras a leer esto, si apenas haz hojeado alguno de mis libros. Entonces te dejo, hablaré de ti sin hablarte a ti.

La última vez que la vi íbamos conduciendo en dirección a su casa. Estaba molesta porque no quería que se fuera, en realidad no quería despertar tan temprano y llevarla. Me despertó y dijo "ya vámonos". No dije nada, los dos estábamos desnudos, comencé a tocarla, quería hacerle el amor otra vez, no lo conseguí, entonces me di la vuelta sobre la cama, dándole la espalda, e intenté volver a dormir. Imposible. Cuando me arranqué el sueño y el cansancio del cuerpo ya estábamos vestidos y en el auto, callados. Quería castigarme con su silencio; me agrada el silencio, lo que no me agrada es que se moleste por razones tan absurdas y que me haya negado el sexo, sé que tenía tantas ganas como yo, entonces hablamos. Todo se arregló después de unas disculpas fáciles por no haberme levantado temprano, o eso espero. Llegamos a su casa, me estacioné, ella sacó de su bolsa un libro, un disco y un paquete de cigarrillos, después de encender uno y tomar otros tantos me dio un beso, el libro, el disco, los cigarrillos y dijo: "Háblame en la noche", hizo una pausa, luego continuó, "o mañana, no sé si estaré en casa hoy. Te amo", y se fue. No sé si quería insinuar algo con que no iba a estar en casa pero eso me pareció, sé que hoy verá a su ex novio para poner las cosas en claro y quedar en los mejores términos posibles, llevar la fiesta en paz, me dijo. Para mí esa entrevista es inútil y me pone nervioso, casi cada vez que se han visto --en ocasiones ha bastado con una llamada telefónica-- termino perdiendo, perdiéndola para ser más preciso. Aunque eso es un decir, nunca la he perdido, cuando ha vuelto con Ricardo (ése es el nombre del ex novio, quien, dicho sea de paso, me odia) no ha dejado de verme, de amarme. Pero se supone que esta vez no será así, que van a hablar para poner un fin definitivo, en eso quiero creer.

Volví a casa, puse el disco que me dio V, que es el que escucho ahora. Junto con el disco recibí de vuelta mi edición de bolsillo del Museo de la novela de la eterna, releí algunos fragmentos y algunas de mis anotaciones al margen. Luego comencé a escribir esta novela, que he decidido titular, ya desde ahora, Museo de la novela de la fugaz.

29 abril, 2007

Tirando la casa por la ventana, mi rey



No he querido privar a mis dos lectores de la risa provocada por la lectura de esta joya del más puro humor involuntario, por eso la transcribo aquí íntegra (respetando ortografía y sintaxis para su mayor disfrute). Se trata de una invitación para una fiesta mega cool ooouuueeeyyy, ¿ya sabes? Ay, papá.


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Asi tipo te invito a mi Party de cumple que va a estar INCRE!! Va a ver de todo, como dice en la invitacion de tomar a mas no poder, musica de toda, vas a escuchar mis remixes y lo mejor voy a dar performance y este anno bueno va a estar poka mami porke le voy a meter produccion de 10.
Obviamente no cualquiera va a entrar a este evento porke a mis fiestas solo VIP ya que para entrar necesitas un brazalete que te voy a dar y que te permite el acceso al evento y a la barra.
Para los que digan que esta muy lejos que no saben llegar y fregadera y media. bueno va a estar esperandolos un autobus enfrente del oxxo de la ULSA y en el tepe mas abajo vienen los horarios de las salidas y ahi va a ser el precopeo en movimiento. bueno ya mas no puedo hacer por mis invitados y pobrecitos de ustedes si despues de todo esto me dicen que no pueden ir.
Lo que sea por ver a mis friends todos juntos ese dia.
Hablame y nos ponemos de acuerdo para darte tus boletos.
Bye!!!Esto es el 28 de abril del 2007 a las 10:00 PM comenzamos.


13 marzo, 2007

Sein und Zeit

...el tiempo amaneció despeinado y ojeroso.

La gente no hablaba más que del tiempo. El tiempo, a pesar de todas las protestas, quiere que se hable de él. Las conversaciones de los hombres están tramadas sobre esta sustancia fundamental: el tiempo. Hablar del tiempo ha sido y será siempre un rasgo irreductible del hombre. ¿Qué es el hombre? El hombre es un ser que habla del tiempo con sus semejantes.

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A. R.

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